Gracias Nico por haberme permitido conocerme, ir al fondo de mis creencias y descubrir la raíz de los juicios que me hacían daño, juicios que venían desde el vientre de mi madre y que no necesariamente tienen que seguir siendo mi realidad.

 

Gracias por permitirme ser vulnerable en cada sesión y darme el permiso de perdonarme, darme gracias por seguir la voz de mi corazón y entender que si la vida cambia, yo también cambio; que el cambio y la pausa son parte del camino y que la búsqueda de la perfección no me dejaría sino insatisfacciones.

 

Gracias por abrirme el camino a amarme, a creer en mí, a reconciliarme con mi SER artista como bailarina y a celebrar mi día a día con amor propio y coherencia.

 

LORENA ALFONSO, lorenalfonsobejarano@gmail.com